El ramo debe ser elegido por la novia en función de sus gustos, del estilo de su traje de novia, y de su altura. Una novia alta puede llevar un atadillo redondo más voluminoso de lo normal, las novias de menor altura deberán llevar un ramo más recogido para no ser comidas por las flores.
Para el ramo de la novia no hay normas, aunque prevalecen los tonos suaves tipo crema, salmón o blanco. La elegancia natural se transmite con tonos crudos y flores campestres. Lo imprescindible es elegir un tipo de flor y dotarle de mucho protagonismo.
Las orquídeas en tonos crema son una buena opción, así como las clásicas rosas blancas muy abiertas. Los nardos blancos están de moda, es otra buena elección.
Para novias divertidas o bodas en invierno: ramos informales de aspecto informal con colores fuertes: rosas, naranjas, burdeos, fressias rojas o amarillas, peonías fucsias, calas, amarilis, todo mezclado con mucho verde.
Los bouquets de flores tradicionales no tienen por qué seguir una estructura clásica, pueden ir armados con formas metálicas y composiciones originales, aplicando mucho diseño.
El bouquet redondo es el más cómodo para manejar a lo largo del día. En cambio los tallos al aire necesitan de una pose determinada: apoyados en la cadera o inclinados hacia delante. Los tallos vista consiguen un aire más romántico y elegante, pero obligan a más atención por parte de la novia. Aunque ese día la imagen es importante y no hay que ahorrar esfuerzos para cuidarla.
30/9/09
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